Las pequeñeces
Cada vez me aterra menos encontrarme con defectos que no sabía que tenía. Al principio me derrumbaba cuando encontraba un temor oculto, una idea defectuosa, un cable suelto…
¿Te has topado con un miedo que no sabías que tenías?
Yo sí, muchas veces. La primera vez que lo noté fue cuando me enfrenté al temor a las personas, si, así mismo. Yo era un convencido de mi seguridad, determinación y arrojo pero ese día sonó mi celular, mi cliente llamaba a hacer una simple pregunta y yo no quería contestar, en ese momento supe que venía actuando de una manera extraña quién sabe por cuantos años.
Creo que el cable que tenía más suelto era el comenzar algo desde ceros, esos proyectos de vida que provienen de visiones celestiales enormes pero que su comienzo es ínfimo, si, los “pequeños comienzos”. Esos proyectos que inician con la compra de un plugin o con una simple nota musical… “¿esto qué sentido tiene?” “¿Será que esto si tendrá algún impacto?”. Te tengo que confesar: aterrador. No valorar los pequeños comienzos ha sido un talón de Aquiles durante gran parte de mi vida, no sabes la cantidad de proyectos que he abandonado precisamente por la lucha que supuso esa aparente pequeñez, esos momentos corrientes que no se parecen a la visión enorme, al sueño, al moodboard… Donde el escritorio debía ser de madera rústica pero la realidad es un escritorio de madera clara de IKEA.
“No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel». (Las siete lámparas representan los ojos del Señor que recorren toda la tierra).”
Zacarías 4:10 NTV
Sabiduría.

